En el partido del Barça en Riazor ante el Depor, Cesc Fàbregas vio la tarjeta amarilla por “entrar en el terreno de juego sin mi autorización, con ánimo de celebrar un gol de su equipo”, como especificó Paradas Romero en el acta arbitral.
La decisión sorprendió a los jugadores azulgrana y a su entrenador, un Tito Vilanova que en rueda de prensa comentó que “no se si esto pasa en otros campos”.
El caso es que en el clásico Barça-Madrid de la pasada temporada en el Camp Nou, Undiano Mallenco no siguió el criterio de su colega Paradas, ya que en el segundo gol de Cristiano Ronaldo, tanto Callejón como Higuaín, que estaban calentando en la banda, entraron en el terreno de juego para celebrar el gol del portugués con el resto de sus compañeros. No hubo amonestación para ninguno de los dos.
El colegiado navarro no lo considero sancionable. Ni él ni su asistente, que observó la infracción a escasos metros de su posición, como se observa en la imagen.
Así pues, Tito ya tiene su respuesta, lo sucedido con Cesc en Riazor, no sucede en otros campos, al menos en el Camp Nou con el Real Madrid.
Una vez más, la disparidad de criterios en el colectivo arbitral queda en evidencia con dos decisiones totalmente distintas en dos casos totalmente idénticos.

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