Didier Drogba, el héroe del
Chelsea en la final de Múnich al marcar el gol del empate en el minuto
88 y el penalti decisivo en la tanda contra el Bayern, no soltó prenda
sobre su futuro. El delantero marfileño, de 34 años, queda libre el 30 de junio y fue enigmático sobre su posible marcha de Stamford Bridge tras haberse ofrecido al Barça justo después de la semifinal ganada en el Camp Nou y en ningún momento dijo que su deseo era continuar en el club de Londres. "¿El
último chut con el Chelsea? Fue el último tiro de la temporada. Vamos a
ver. Todavía tengo que hablar con el club, pero no es conveniente tomar
decisiones en momentos de fuertes emociones como este",
aseguró el africano, que prefirió disfrutar del momento con un mensaje
que se entendió como un deseo de no chafar la fiesta a los 'blues': "No sé qué pasará. Ahora no importa mi futuro
sino todo lo que hemos dado como equipo, cómo hemos luchado para
empatar, cómo nos han apoyado los aficionados, cómo nos comportamos
contra Nápoles y Barcelona. Merecemos realmente haber ganado esta Copa
de Europa".
Exultante, Drogba no cabía en sí de gozo tras un triunfo tan deseado a golpe de talonario desde que el magnate ruso Roman Abramovich aterrizó en 2003 en el club londinense, primero de la capital inglesa que levanta la 'orejuda'. "La vida es fantástica. Yo creo mucho en el destino. Esto estaba escrito desde hace mucho tiempo atrás. Este equipo es increíble y le dedico este título a todos los entrenadores y jugadores que tuvimos antes", manifestó Didier.
Exultante, Drogba no cabía en sí de gozo tras un triunfo tan deseado a golpe de talonario desde que el magnate ruso Roman Abramovich aterrizó en 2003 en el club londinense, primero de la capital inglesa que levanta la 'orejuda'. "La vida es fantástica. Yo creo mucho en el destino. Esto estaba escrito desde hace mucho tiempo atrás. Este equipo es increíble y le dedico este título a todos los entrenadores y jugadores que tuvimos antes", manifestó Didier.

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