El trivote planteado por Unai comenzó temeroso, dejando muchísimo
espacio en la frontal de su área en lo que fue toda una invitación para
que Cristiano bombardease a Guaita. Y a punto estuvo de conseguir su
premio en un trallazo que rechazó el poste. Pero a partir de ese
momento, los ches comenzaron a crecer. En el tira y afloja entre ambos,
tanto valencianistas como madridistas tuvieron ocasiones de todos los
colores, pero empataron a nada al descanso.
El Madrid contra los nervios
Con Di María en el campo parecía cambiar el panorama, ya que el primer balón que tocó acabó en un paradón de un Guaita que poco a poco se convertiría en el mejor del partido. Los valencianistas, sin embargo, siguieron crecidos hasta el minuto 30 de la segunda parte. En esa media hora hubo de todo: ocasiones blancas, ocasiones valencianistas, broncas con Di María y Pepe como protagonistas.
El asedio blanco comenzaría entonces, intentando encerrar a los de Emery y encontrando a Guaita una y otra vez. El Valencia, esperaría su oportunidad ya con Soldado en el campo, valiente apuesta de Unai. Y la tuvo Jordi Alba, al que desbarató Casillas. De ahí al final apretó el Madrid, con posesión pero sin ocasiones. Las tuvo todas en el descuento, cuatro minutos de infarto en los que Guaita agigantó su figura. Una tras otra evitó la ocasiones blancas y en el Domingo de Resurrección, la Liga vuelve a estar viva: 4 puntos y un puerto final de 7 partidos en el que Madrid y Barça se juegan todo.
El Madrid contra los nervios
Con Di María en el campo parecía cambiar el panorama, ya que el primer balón que tocó acabó en un paradón de un Guaita que poco a poco se convertiría en el mejor del partido. Los valencianistas, sin embargo, siguieron crecidos hasta el minuto 30 de la segunda parte. En esa media hora hubo de todo: ocasiones blancas, ocasiones valencianistas, broncas con Di María y Pepe como protagonistas.
El asedio blanco comenzaría entonces, intentando encerrar a los de Emery y encontrando a Guaita una y otra vez. El Valencia, esperaría su oportunidad ya con Soldado en el campo, valiente apuesta de Unai. Y la tuvo Jordi Alba, al que desbarató Casillas. De ahí al final apretó el Madrid, con posesión pero sin ocasiones. Las tuvo todas en el descuento, cuatro minutos de infarto en los que Guaita agigantó su figura. Una tras otra evitó la ocasiones blancas y en el Domingo de Resurrección, la Liga vuelve a estar viva: 4 puntos y un puerto final de 7 partidos en el que Madrid y Barça se juegan todo.
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