MADRID- El Real Madrid solventó sin alardes su compromiso de octavos, dejó en el camino al CSKA Moscú, resignado a su suerte, y dio un paso más en su empeño por conquistar la 'décima' que le devuelva el reinado europeo.
El Real Madrid estará por segundo año consecutivo en los cuartos de final. A la espera de empresas mayores. Enterradas ya las noches negras que tradicionalmente dejaban al bloque blanco estancado en la frontera de los octavos.
Con los papeles claramente definidos, fue el CSKA, sin embargo, el que dio el primer paso al frente con una acción que el marfileño Seydou Doumbia lanzó alto cuando encaraba a Iker Casillas.
El marcador adverso que cosechó en su estadio no había alterado el planteamiento de Leonid Slutski. No había tanta distancia hacia el pase a cuartos. Un gol. Un triunfo. Paciencia, por eso.
El brasileño, activo pero poco afortunado al principio, facilitó el gol de Gonzalo Higuaín, poco antes de alcanzar la media hora de partido. El brasileño controló a la perfección un estupendo centro del alemán Sami Khedira, que pilló en un renuncio a toda la zaga rusa. Higuaín, a puerta vacía, rompió la resistencia moscovita.
El gol subrayó el dominio blanco. Evidente desde pocos minutos antes. En cuanto el conjunto de Jose Mourinho se asentó y recordó las carencias defensivas de su adversario.
El fallo echó por tierra la estrategia de Leonid Slutsky, necesitado ya de una apuesta mayor si quería seguir vivo en el torneo.
Benzema salió por Higuaín. A los veinte segundos de estar en el césped ya marcó. Su gol finiquitó del todo el enfrentamiento y dejó atrás dos amenazas previas del CSKA, que tuvo opción de regresar a la eliminatoria.
Tuvo su gol a falta de un cuarto de hora en una jugada brillante del serbio Zoran Tosic, que lanzó un misil fuera del alcance de Iker. El tanto animó al cuadro ruso, que en el tramo final rondó el área del portero madridista más de las veces deseadas. Hasta que un último gol de Ronaldo, sin oposición, redondeó el pase a cuartos.

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